"El recuerdo más lindo de mi vida pasó hace casi un año… estaba en el departamento de brasil sola con mi padre y él me miró, noté que me sonrió y me dijo “Eres igual a mi”, yo lo miré y le dije “eres mi papá, es obvio”, el se sentó en el sillón, a mi lado, corrió un mechón de mi pelo y acarició mi mejilla, luego dijo “Mi princesa, mi niña, tu no eres como tus hermanas, esas feas son como tu madre”, ambos nos pusimos a reír y yo le dije “¿En qué me parezco a ti?”, él tomó mi mano y la besó . - “En tu forma de ser, sé que no he estado toda tu vida presente por cosas que ambos sabemos, pero sé perfectamente como eres, siempre te observo en silencio y me doy cuenta que esta era la hija que quería, la que no le da miedo decir lo que piensa, la que es fuerte, la que es comprensiva y amante de los libros, eres igual a mi, hija mía, tenme paciencia siempre, sé que soy pesado a veces, sé que te saco de quicio a veces, pero trata de entenderme…” miré sus ojos llenos de lagrimas y volvió a hablar “Nunca he estado tan presente, yo lo sé, muchas veces ni sabes donde estoy, pero siempre pienso en ti, en mi pequeña escritora, en mi pequeña oveja negra, tan revolucionaria y rebelde que me saliste, somos iguales hija mía, estoy muy orgulloso de ti”, él me abrazó llorando y involuntariamente yo también estaba llorando, sabía que no lo volvería a ver en harto tiempo.. y aquí estoy, después de casi un año sin verlo, sentada al frente de un computador extrañándolo, deseando hablar con él para decirle que sigo soportando todo acá en Chile… Papá, te extraño."